3. El 10 de marzo de 1981, el Poder Ejecutivo, usando de la delegación de facultades legislativas otorgada por la Ley 23230, dictó el Decreto Legislativo No 46 que tipificó, por primera vez, el delito de terrorismo y elevó las penas contra los responsables.
4. Acción Popular vinculó, de inmediato a Sendero Luminoso, con el Comunismo Internacional. La caída del Muro de Berlín, en 1989 desestabilizó al Comunismo, en general, y afectó también a Sendero Luminoso. Los hechos demostraron sus estrechas vinculaciones con el maoísmo y el comunismo.
Debe recordarse que ningún otro Partido o sector de la población ofreció iniciativas, propuso proyectos o expresó apoyo decidido y resuelto a la lucha antiterrorista. Muchos de los que, ahora, se ufanan de su lucha contra el terrorismo, entonces callaron, por temor y evitaron todo tipo de referencia a esa necesaria lucha.
No hay que dejar de lado lo dicho por el propio Abimael Guzmán que reconoce que el período de mayor enfrentamiento fue entre 1983 y 1984, y que ese año, Sendero Luminoso estuvo al borde de la derrota. El terrorismo decrece entre 1985-87 como consecuencia de ese embate. Pero, en 1987 recrudece la violencia causando a partir de entonces, el mayor número de víctimas y de atentados con elevadas pérdidas materiales, ya en el gobierno aprista del primer periodo de Alan García.
También consideremos el testimonio de Morales Bermudez: "Pienso que la comprensión del fenómeno de Sendero Luminoso ha sido UN PROCESO LENTO, tanto Militar como Político. Hubo avances PROGRESIVOS de comprensión del problema. A su inicio, se creyó que solamente era un asunto policial y luego militar, que no había necesidad de un sustento social para combatir el problema que seguía avanzando. YO NO ESTABLEZCO UNA CRITICA TOTAL Y RADICAL contra el gobierno de FERNANDO BELAUNDE ni contra el de Alan García; en estos dos gobiernos tanto la AUTORIDAD Política COMO LA MILITAR fueron COMPRENDIENDO Y DANDOSE CUENTA, POCO A POCO, DE LA COMPLEJIDAD DEL RETO".
"El indudable éxito que ha podido tener el gobierno de Fujimori no es un ÉXITO EN EL AIRE sino CONSECUENCIA DE UNA SUCESION DE ETAPAS Y EXPERIENCIAS que han permitido VENCER el problema subversivo ...".
Es falso que ACION POPULAR haya utilizado solo la fuerza represiva para combatir el terrorismo. La dictadura militar que centralizó, más que nunca el Estado, abandonó, por completo, la inversión en el interior. Sólo en los tres (3) primeros años del gobierno de BELAUNDE (1981-1983), Acción Popular, a través de las Corporaciones Departamentales de Desarrollo, del Sistema de Cooperación Popular y del Programa Sierra Centro Sur, TRIPLlCÓ LA INVERSION ESTATAL realizada en los 12 años anteriores, en los Departamentos de Ayacucho, Apurímac y Huancavelica. Esa política, sin embargo, no fue suficiente para amagar la violencia que se había dejado incubar, en el régimen militar.
Para salir de dudas, expongo también que es falso que ACCION POPULAR dejó escapar a Abimael Guzmán. Por el contrario, lo identificó de inmediato e inició su persecución.
Fue DETENIDO y LUEGO LIBERADO, en cambio, durante la dictadura militar. Más aún; Hasta 1978, tuvo manos libres para actuar en Ayacucho desempeñando, sin ninguna dificultad ni problemas, funciones directivas en la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga en la que realizó el reclutamiento de sus cuadros directivos. Sendero Luminoso era, para el régimen militar, un movimiento "provinciano" sin mayor importancia.
Además, en comparación a los demás gobiernos que siguieron después del periodo 1980 – 1985, el costo social, en vida, en bienes fue bajo, porque en lo que respecta al costo de vidas fue notoriamente menor, no obstante la agresividad inicial de Sendero Luminoso y la complicidad de muchos movimientos y sectores que, en un principio, creyeron que era un movimiento destinado a desestabilizar y atentar contra el gobierno de Acción Popular. Las cifras lo demuestran palmariamente
Entre 1980-85 murieron 8,190 personas. Entre 1985-90, 9,352; y entre 1990-99, 10,006. Según Perú-Paz, durante el régimen del Presidente Belaúnde, fueron victimadas 8,103 (4.4 personas por día); entre 1985-90, 9,660 (5.3 personas por día); entre 1990-99, 10,006 (6.4 personas por día). Según el Ministerio del Interior, el número de víctimas, en el período 1980-85 fue de 6,275. En todo caso las cifras son elocuentes. Durante el gobierno de Acción Popular hubo menos víctimas por la violencia que en los dos gobiernos que le sucedieron.
En lo que respecta al costo de bienes, el número de atentados fue de 5,880 (entre mayo de 1980 y julio de 1985), 11,937 (1985-90) Y 5,688 (1990-97).
Esos atentados equivalen a toda la deuda externa. Lo que no se dice es que el 95% de las pérdidas se produjeron entre 1987 y 1994.
Hubo, asimismo, menos atentados si se tiene en cuenta que el fujimorismo, no ha permitido el registro puntual de los atentados producidos sino hasta 1997 y que ha escondido, en muchos casos, la magnitud del narcoterrorismo en las zonas bajo control y vigilancia militar.
También hay que recordar que el factor que contribuyó a frenar drásticamente el terrorismo fue sin duda alguna, la captura de Abimael Guzmán y del Comando Central de Sendero Luminoso, el 13 de septiembre de 1994. Ese hecho se produjo, precisamente, gracias a la actividad incesante del Servicio de Inteligencia de la Policía, servicio creado por Acción Popular. Fujimori y Montesinos quisieron capitalizar esa captura que se produjo cuando ambos se hallaban fuera de Lima. Pretendieron, incluso, conducir a Guzmán al SIN. Es un hecho que la captura fue el resultado de una muy paciente labor policial de inteligencia y seguimiento que, como en el caso de los Tupamaros ~el Uruguay, rindió resultados, al cabo de muy prolongado lapso; por lo que llegamos a la conclusión que en el gobierno de Fernando Belaunde Terry se combatió con eficacia el terrorismo porque los hechos lo demuestran.
No obstante las dificultades, el gobierno de Acción Popular asestó los más severos golpes al narcoterrorismo. No sólo, lo obligó a abrir nuevos frentes de lucha, sino que capturó, prácticamente, a la dirigencia central. Ellos precisamente, se hallaban presos, en las cárceles de Lima, cuando se produjeron las matanzas de los Penales de Lurigancho y el Frontón bajo el régimen de Alan García y el Apra.
Creó los organismos indispensables en el Ministerio de Interior, diseñó las estrategias básicas para enfrentarlo, dictó las leyes de represión que las circunstancias requerían, decidió la intervención de las Fuerzas Armadas y puso en ejecución, diversos programas de asistencia y desarrollo de las zonas amagadas por el narcoterrorismo. Pero, por sobre todo ello, encaró resueltamente la lucha, a diferencia de otros sectores que guardaron silencio o, simplemente, desertaron de sus responsabilidades institucionales o buscaron pretextos para no encarar, con resolución y valentía, el enfrentamiento entonces indispensable.
Al igual que todos los peruanos, nosotros si lo vivimos en carne propia, especialmente el autor de este artículo sin darme cuenta que puse en riesgo las vidas de mi familia; mi padre, mi madre, mi hermano, mi cuñada, la hermana de mi cuñada y mis sobrinos.
Dios es grande que los tentáculos de los atentados con los coches bomba no alcanzaran mi hogar; pero no tuvieron igual suerte los demás militantes y autoridades de Acción Popular, que fueron las primeras víctimas del terrorismo (Alcaldes, Subprefectos, Gobernadores y Tenientes Gobernadores) así como militantes y activistas. La vesania terrorista no dudó, incluso, en atacar el local central del Partido causando decenas de víctimas cuyos nombres figuran en el Cenotafio que honra su memoria.
El Partido, a diferencia de otras organizaciones que jamás se enfrentaron al terror, exhibe con profundo dolor, esas víctimas inocentes cuyo sacrificio aun no ha sido debidamente reconocido. Ellos ofrendaron sus vidas en obsequio de los ideales democráticos y constitucionales que ha desconocido y atropella la autocracia que ahora gobierna. El Partido nunca olvidará su memoria ni dejará de rendirles el homenaje que merecen y la patria -que no olvida a sus hijos heroicos- jamás dejará de recordarlos.
¿Por qué Belaunde no fue enjuiciado como Fujimori?
Porque Belaunde nunca violó los derechos humanos ni rompió la institucionalidad en sus dos periodos de gobierno, y enfrentó el terrorismo dentro de los alcances que la Constitución Política le permitía, con una prensa fiscalizadora y con organismos gubernamentales y de control que permitieron las acciones de los funcionarios de Acción Popular fueran pulcros y permisibles de conocer siempre la verdad de los hechos.
Fujimori es condenado a 25 años de prisión por la Sala Penal Especial por crímenes contra la humanidad y secuestro. Son delitos de homicidio calificado que nunca Belaunde los cometió, lo cual, el japonés/peruano está tan perdido y nervioso que cuando cumpla los 93 años de edad recién recuperará lo que el hombre siempre ha deseado: la libertad.
El dictador seguirá preso hasta el 10 de febrero del 2032, el demócrata ya está en el cielo, cuyo espíritu de seguro no hubiese deseado tales hechos porque el que sufre es el Perú …¡si!, el Perú que nuevamente se polariza y que si las autoridades no ponen celo en la seguridad puede volver otro tipo de violencia política.
Es una lección para el país y un hecho sin precedentes que dio la justicia peruana que transcendió a nivel mundial, una lección que no debemos olvidar, una lección que debemos tenerlo siempre presente.
Una lección que demostraron Fernando Belaunde Terry y Valentín Paniagua de gobernar pulcramente con la Constitución en la mano y el irrestricto respeto a la libertad y los derechos humanos.
Como conclusión, no hay comparación entre un dictador y un demócrata; Fujimori otra vez se equivocó y esta vez fue por última vez.
Que Dios lo perdone por ser un miserable.
MANUEL MARTINEZ ROSAS
CPP 2593
LIMA - PERU