En agosto de 1958 Gladys Love Smith de Presley ingresó en el hospital. Pese al diagnóstico incierto, estaba tan grave que decidieron avisar al Elvis, que ya estaba en el ejército norteamericano, a que le condecieran un permiso especial.
Fue directo al hospital, donde Vernon, su padre, lo esperaba. Elvis durmió en una cama plegable a los pies de la de su madre.
La visita pareció animarla a Gladys y los médicos llegaron a pensar que se recuperaría.
Pero la madrugada del jueves 14, la madre de Elvis moría de un infarto. Cuando los periodistas llegaron a Graceland aquella mañana encontraron a Vernon y Elvis sentados en la escalinata de la entrada de la masión.
Elvis que no podía dejar de sollozar, les contó que su madre era lo más importante para ellos y que para él siempre había sido "la chica ideal".

El cantante estaba inconsolable y no tenía reparos en demostrarlo, llorando abiertamente y confesando a la prensa que la muerte de su madre le había roto el corazón. Madre e hijo siempre habían estado muy unidos pese a las constantes ausencias de él en los últimos años para forjar su carrera, y Gladys era la única persona en la que siempre había podido confiar.
Velaron su cuerpo en Graceland para que amigos y familiares pudieran darle el último adiós. Elvis no podía dejar de tocarla: le acariciaba las manos, la besaba y le rogaba que volviera.
Los más cercanos hablaron con él y lo convencieron para que se tomara un sedante que le ayudara a dormir.
Los días siguientes Elvis, que estuvo a punto de desmayarse en el funeral, estuvo rodeado por los amigos de toda la vida, pero una semana después del fallecimiento de su madre tuvo que volver a Fort Hood y al Ejército.

Pero antes tomó una decisión que dejó a todos perplejos: se despidió del rock & roll debido que su madre era su guía y consejera de las canciones que cantaba, así como la forma en que debía bailar y en aprobar la forma agresiva y contornearte en que se movía en el escenario.
"50,000,000 fans de Elvis no pueden estár equivocados - Los discos de oro de Elvis N°2", es el último LP de despedida del Rock & Roll puro en que el cantante nos tuvo acostumbrados hasta ganarse el apelativo con toda justicia como el "Rey del Rock", aunque él replicaba: "el único rey es Cristo nuestro Señor".
Canciones como; No lo hagas, Te imploro, Usa mi anillo en tu cuello, ¿No piensas que ya es hora?, Un montón de amor, Una noche, Me embaucaron, Un tonto como yo, Necesito tu amor esta noche y otros; quedaron como un recuerdo imborrable lo que sería la culminación de la primera etapa artística de Elvis.

Lo que vendría después a partir de 1960 en que Elvis culmina su servicio militar y regresa a Graceland ya sería diferente: estaría solo porque su madre físicamente ya no está. Su granja de pollos que dejó pronto desaparecería.
Además Elvis ya no volvería a cantar rock & roll, salvo en dos conciertos benéficos que fueron formidables porque volvió a sus raices pero combinando con otra faceta que lo tuvo escondido: cantar ópera al estilo de Mario Lanza al que siempre admiró.
Cuando fue a grabar Surrender o Ahora o Nunca de la versión O Sole Mio en los estudios de la RCA Victor, los ejecutivos se quedaron sorprendidos de una pieza y temían lo peor.
Pero el "Rey" les demostró que había Elvis para rato debido que dichos temas musicales antes que se pusieran a la venta ya tenían pedidos adelantados por la cantidad de medio millón, lo
que al venderse los discos, en una semana ya superaban el millón de discos vendidos.

En el programa de televisión con la conducción de Frank Sinatra, Elvis se presentó en smoking
y con corbata "michi", lo que muchos de sus fans se preocuparon del cambio porque el cantante ya no cantaba rock ni contorneaba sus caderas; cantaba baladas y no bailaba, quedando casi estático.
Los fans especulaban que Elvis se cansó de cantar rock, que su paso por el ejército le hizo entrar en razón o la no presencia de su mamá le hizo perder el rumbo y el timón de su carrera artística.

Las películas que grabó por espacio de ocho años, y su regreso en NBC Special el diciembre de 1968 mantuvo a Elvis activo con diversos resultados, pero siempre anhelando que su madre estuviese a su lado, hasta llegar -en su desesperación hasta su muerte-, en recurrir al espiritismo.
Pero esto ya es otra historia.
Manuel Martínez Rosas
Periodista
CPP 2593
LIMA - PERU