Brotaron nombres importantes por doquier. Se cultivaban tendencias, derivaciones, paralelismos y ramificaciones que no solamente no perjudicaban al rock, sino que enriqiecían sus posibilidades de ampliación como realidad constante de la vida.
Pero hubo excepciones; el Heavy Metal aparece y con ello Led Zeppelin destrona a The Beatles.
Jimi Page y Robert Plan se convierten en los amos y señores del rock que gobernarán la música por espacio de una década.
Otra excepción: la aparición de la música disco, la antítesis del rock por su movimiento amanerado y acomplejado, aprovechando quizás la desaparición del principal rocker que haya conocido la juventud: ELVIS PRESLEY.
Con la muerte de Elvis en agosto de 1977 se cierra un capítulo importante de la mentalidad creativa del rock, sentida por millones en el planeta, dolido por fans de todas las edades.
Los años de golpe vinieron encima para darnos cuenta tarde lo que hemos perdido.
Sin embargo Jackson Brown aparece en la escena musical para rescatar algo de la semilla del rock, hasta apacar por completo a la música disco.
The Police tomaría la antorcha que dejó Elvis.
Además ya no había necesidad de que surgiesen grandes idolos a los que seguir, puesto que el rock era suficientemente fuerte en sí mismo como para sustentarse y sustentar cualquier apetencia masiva que los jóvenes, los no tan jóvenes y los que empezarían a ser jóvenes pudieran tener. Ello significaba en modo alguno que la cantera de figuras se estuviera agotando, debido que todo lo contrario, esta década fue una de las más fructíferas en lo que se refiere a creatividad, y también a la aparición de figuras y conjuntos; payasos o músicos en serio.
En toda Europa y América se estaban escribiendo páginas inspiradísimas que surgían de artístas ya consagrados y otros muchos que llegaban habiendo aprovechado bien la enseñanza y la herencia de las dos maravillosas décadas anteriores, como el grupo Yes, The Who o Deep Purple.
Entre todos ellos la cosecha fue abundante y de mejor calidad, pero también hubo decepciones y tristezas puesto que por una parte, la exigencia de comercialización impuso en muchos casos su ley en detrimento del canto a la verdad y la creatividad e inspiración.
Por otra, la circunstancias personales de algunos de los protagonistas de la década, pusieron unas notas tristes en la partitura brillante que estaba siendo interpretada por las magnificas estrellas de la orquesta de los 70, bajo la dirección del maestro rock.
Jimi Hendrix, The Doors, Jamis Japlin no pudieron soportarlo.
Probablemente hayan sido unos años de los más abundantes en lo que respecta a cantidad de producción y creatividad y que proporcionaron una dimensión universal a las nuevas ideas que iban surgiendo sobre la marcha.
Se podría denominar Nueva Ola con sus altibajos ya descritos al inicio, pero en realidad, gracias a los sobrevivientes de los rockers de los años 50 y 60 es casi preferible calificarlos a esta década como creatividad, confirmación y continuidad.
MANUEL MARTINEZ ROSAS
PERIODISTA
CPP 2593