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sábado, 10 de abril de 2010

05 DE ENERO DEL 2009: EL INICIO DEL FIN…CONTINUACIÓN ... PARTE FINAL

Aproximadamente cinco días después que a mi mamá le detectaron el mal y ya estando para que la trasladen supuestamente en ambulancia al Hospital Engardo Rebagliatti en Lince, digo supuestamente porque la Clínica Maisón de Santé no nos apoyaron con el traslado, solo la asistenta social nos dio S/50.00 par el pago de un taxi; es que Madezha me llamó por teléfono ante un correo general que mandé a mis contactos, en que manifestaba el momento que estaba pasando.

Madezha fue una compañera de colegio que nos conocimos en abril de 1970 y que a primera vista me impresionó por su dulzura en su trato, su desprendimiento para ayudar al que lo necesitaba y sobre todo que me gustaba, especialmente sus pecas en su rostro. Fuimos –creo- buenos amigos con sus altas y bajas en que por espacio de 10 años traté a que fuera mi enamorada. Pero no lo conseguí. Por dedicarme tanto al fútbol otros se me adelantaron y ella aceptó, lo cual, mi alma la tuve destruida especialmente en los años 1975 y 1976, los años en que el deporte y Led Zeppelín aplacaban mi frustración.

Sin embargo con mi mamá se llevaban bien porque en muchas ocasiones cuando llegaba a casa a mi mamá siempre la sorprendí conversando con ella. Y mi mamá fue esquiva, nunca me contaba de qué conversaban, más bien procedía en incidir a disciplinarme en mis estudios, de la cual en más de una ocasión Madezha me expresaba su preocupación de lo desastroso que era mis notas escolares y trataba de visionarme a lo que sería mi futuro si no tomaba atención a lo que en ese momento hacía.

Pero bueno, volviendo al tema de mi mamá, Madezha llamó y a boca de jarro me preguntó si ya estaba listo para el cumplimiento de el último deseo de ella, si tenía listo su testamento y sobre todo si ya estaba preparado para asimilar su muerte.

Al escucharla me pregunté ¿dónde está la Madezha que conocí hace 39 años?, y rápido me di mentalmente la respuesta: su viaje a España la cambio totalmente, siendo mucho más radical y realista, porque no esperaba un consuelo, pero al menos unas palabras de aliento y de lucha o esperanza que en ese entonces tenía para afrontar la situación.

Pero no fue así. De la misma manera que ella me habló yo también le respondí fortalecido por esa esperanza que internamente tuve, porque de alguna forma mi vida fue un milagro por la situación en que estoy.

Y yo creo en los milagros.

Fue la penúltima vez que hablé con ella. La última fue cuando mi mamá ya había sido sepultada y creo que por curiosidad quería saber que iba a hacer. No le di respuestas concretas sino generalidades por el estado emocional en que estaba. De alguna forma y a su manera cumplió con este pensamiento que muy pocos los cumplen: “Los verdaderos amigos son los que vienen a compartir nuestra felicidad cuando se le ruega, y nuestra desgracia sin ser llamados”, (D. Falera).

¿CUÁL FUE LA ACTITUD DE AMELIA ANTE MI PEDIDO?

En la primera parte de este testimonio nos quedamos en esta interrogante, ¿recuerdan?. Pues bueno, fue una actitud maravillosa y ejemplar que todo ser humano debería imitarlo.

“¡Ya, si puedo!, ¿a dónde, para cuándo, ahorita ...?”, fueron sus primeras expresiones que me fortalecieron internamente con el cuerpo escarapelado creo de la emoción, porque la persona a la que dejé al último me dijo si. Y con ella inicié una lucha interminable de conseguir sangre a mi mamá a fin que su organismo tenga los glóbulos rojos necesarios para vivir.

Y Amelia donó. Nos reunimos en estas circunstancias angustiosas como en nuestros mejores tiempos cuando salíamos a diversos lugares, pero el Seguro Social ... ese bendito seguro es una desgracia en la atención hasta para donar sangre. La pobre tuvo que estar casi tres horas en esta gestión, y yo aproveché –porque era casi mediodía- en verla a mi mamá. Para mi gran sorpresa fue que ella se había levantado con mejor semblante estaba sentada en un sillón observando por la ventana la calle.

Muy recuperada la vi y le conté que Amelia estaba abajo donando sangre. Cuando me escuchó su cara sonriente cambió a la de seriedad, luego de preocupación y de tristeza y solo me dijo: “Supongo que ahora que amistaste con ella la llevarás a almorzar o a que tome un buen lonche ...¿no?”.

Interpreté ese cambio porque ella “se las olió” lo que en el futuro cada dos semanas tenía que hacer: conseguir donantes.

Mi mamá nunca pensó que estaría abocado en esta tarea, y creo que a ella le preocupada por el esfuerzo que realizaba, por ir a trabajar en horas no completas y en gestionar ante el seguro una mejor atención y recabar información sobre las perspectivas de una posible recuperación, en conseguirle su mejor ropa, en proveerle de sus implementos de aseo y otros que era considerado necesarios.

Amelia se había quedado dormida, ya habían pasado más de tres horas y no quiso ni almuerzo ni lonche, tuve que forzarla a que consumiera un sándwich y una gaseosa porque –según ella-, estaba llena.

Con Amelia las puertas de la esperanza se me abrieron. Luego siguieron mi primo Justo, mi prima Martha; Ana, por su parte consiguió dos cuartos de sangre que el banco del seguro le debía, lo que pude lograr de este modo completar por decirlo así el primer lote de donantes.

Pero faltaba aún más porque las defensas de mi mamá se debilitaba. Los glóbulos blancos “se devoraban” a los glóbulos rojos; la leucemia era fuerte y según los médicos del seguro nada se podía hacer. Ni quimioterapia –por su avanzada edad-, solo fuertes y costosos medicamentos el Seguro podía proporcionarle pero estando en casa para evitar un mayor dolor.

Para ellos los médicos era ya cuestión de días, hecho que no asimilé, no lo quería creer, los tildé de incompetentes al Seguro. Se pensó su retorno nuevamente a la Maisón de Santé en que esta vez si nos proporcionaron una ambulancia, debido que el Seguro Social “no tenía disponible” una hasta la noche.

Y mi mamá ya quería irse a la que siempre consideró su casa por haber laborado casi 50 años en dicho centro hospitalario. Regresó pasado el mediodía después de estar casi 18 días, notándose en ella un semblante de tranquilidad y alivio, sabiendo que iba a ser mejor atendida por el personal que trabajó siempre con ella.

Gracias a mi prima Martha se logró este anhelo de ella acompañándola en la ambulancia y yo esperándola en emergencia para recibirla con las gestiones ya terminadas que mi mamá iba a regresar al cuarto donde estuvo desde el principio.

Mi hermano David, que en ese entonces por motivo de trabajo estaba en Ecuador, monitoreaba estos hechos de alguna manera por sus correos enviados intentó prepararme lo que iba a ser el desenlace. No le hice caso.

El, preocupado también por esta situación, sobre todo que se necesitaba más donantes, pidió la ayuda de Paola. Lo maravilloso de ella fue que residiendo en Huanuco, tuvo la valentía de venir de inmediato a Lima a fin de ayudarnos, a pesar de las lluvias en la carretera central que por ese entonces veía azotando en diversas zonas de la sierra.

Paola llegó un viernes en la noche y al día siguiente en la mañana ya estaba donando sangre. Conoció a mi mamá, ella de manera conmovedora le agradeció por el noble gesto y se pusieron a conversar porque al final de cuentas recién se conocían. El domingo en la noche en que Paola

partió a su destino –porque al día siguiente tenía que trabajar-, mi mamá como muestra de aprecio le dio un presente.

Pero faltaba más donantes, el mal avanzaba, siempre mi mamá tenía temperatura que sobrepasaba los 38º grados y ya me preocupaba debido que la doctora de turno solicitó las “plaquetas”, para inyectarla en sus venas. Esto consistía que una persona que tenía que estar seis horas en consultorio donando sangre, para descomponerla y hacerle un medicamento adicional mediante células de laboratorio para reforzar el aparato inmunológico del paciente a fin que el mal no debilite de manera rápida sus defensas.

Y esto tenía que hacerse en el Seguro Social.

Mi pregunta fue: “¿y ahora qué?, consulté con mi hermano a ver si tenía conocidos que nos pudiese ayudar. Me dio referencia de dos médicos compañeros de estudio. No pudieron hacer nada.

Quedaba yo, a pesar que anteriormente me señalaron que por los medicamentos que tomo ya no podía donar sangre, pero iba a arriesgarme, a fin de tener las plaquetas, estando listo para ello en 15 días, pero el médico de cabecera dio marcha atrás señalando que ya no era necesario y que solo con transfusiones se trataría de mejorar su calidad de vida.

¿De donde conseguir más donantes?. Del cielo apareció Jorge Curzo, regresando de Estados Unidos por un episodio triste: la pérdida de su hijo; de la cual mi mamá nunca se enteró a fin que no se deprimiera.

Jorge visitó a mi mamá, él conmovido por la situación y ella por verlo después de tanto tiempo y pensando que su hijo se había recuperado, lo significó que se aferrara de alguna esperanza. Conociendo la situación de la falta de donantes Jorge –que es jefe de una sección del servicio de vigilancia- se convirtió en mi “banco de sangre”, salvando de este modo un gran escollo, una gran dificultad al pedir a su compañeros de trabajo a que lo apoyasen en esta acción humanitaria.

Fueron 12 personas, compañeros de trabajo de Jorge y desconocidas para nosotros. Para estas personas anónimas aprovecho en este blog en reiterarles a nombre de mi mamá, mi hermano y el que escribe mi agradecimiento profundo por sus actos de altruismo y desprendimiento, de la cual, desde el cielo al amparo de Dios mi mamá los estará protegiendo porque interpretaron el contexto de la Biblia y las enseñanzas de Cristo que podría resumir en esta línea: “estuve mal y me ayudaste”.

Por los constantes cambios en su temperatura mi mamá también cambiaba su sentido del humor, a veces estaba bien, a veces mal, a veces quería comer, a veces se le antojaba algunas cositas como gelatina o galletas, o me mandaba a comprar gaseosas y galletas para las enfermeras que lo atendían bien. Con ella veía la serie “Comisario Rex” o los partidos iniciales de Universitario en su participación en la Copa Libertadores, porque mi mamá era también hincha de la U, y se sentía orgullosa de ser una de las privilegiadas en ir al Estadio Nacional a ver la despedida de Lolo Fernández, en aquel legendario partido que se la ganó a la Alianza Lima por el score de 4 a 2.

Recibía visitas de mi familia, de sus amistades, se animó a cortarse el cabello, a tratar de arreglarse su dentadura, pero este último no se pudo por el temor a un desangrado que no se podría controlar.

Se comunicaba por el celular con mi hermano, me parece una vez con mi sobrino que estaba al noreste de Huánuco, con otras amistades y familiares y diariamente conmigo en la mañana y en la tarde a fin de saber ambos cómo y dónde estábamos, porque siempre fue así desde que tuvimos ambos celulares a fin de controlarnos o de hacer pedidos.

No se o no daba muestras de vencimiento o fatiga, o los fingía para no preocuparme. Igualmente hacía lo propio en mis quehaceres diarios y quizás para mayor tranquilidad de ella, Amelia se apareció en el cuarto a visitarla y a decirle de sus propios labios que había limpiado mi casa.

El rostro de mi mamá cambió a la de paz y de ternura hacia ella como gesto de agradecimiento, quizás haciéndose la idea que Amelia iba a estar pendiente de lo que podía necesitar o en ayudarme no solo materialmente, sino de modo espiritual y de compañía permanente una vez que ella desapareciese físicamente y me quedara solo.

Es mejor que se haya ido con esa idea y no con la pregunta: “y ahora mi hijo con quien se quedará ...quien lo ayudará a hacer sus cosas ...quien le controlará sus medicamentos, su alimentación, ...quién le preparará su baño ...etc”; me imagino. Por ello me pidió que también a Amelia, al igual que a Paola, le diera un especial obsequio.


LOS ULTIMOS DIAS

Se acaba el mes de marzo y mi preocupación adicional era el Escarabajo en lo concerniente que iba a pasar su primera revisión técnica. Le comenté ello a mi mamá, a lo que me aconsejó que esperara a una revisión adicional, es decir, que primero pasara la revisión técnica y si detectaran fallas entonces con esa seguridad iba a la factoría “Pucar” a subsanarla. Fue el sábado 04 de abril que el Escarabajo aprobó la revisión técnica en el cono norte del Naranjal en San Martín de Porres, con la observación que se le cambiara las luces delanteras.

Contento regresé a la clínica y mi mamá estaba durmiendo hasta que sintió mi llegada. Cuando me vio y me preguntó que tal me fue le dije que salió todo bien.

Mi mamá sonrió y siguió durmiendo. Me quedé con ella hasta altas horas de la noche.

La Semana Santa la pasamos tranquilo a excepción de un hecho que me llamó la atención pero que no lo asimilaba. Ocho días antes de su partida mi mamá pidió a sus ex compañeras de trabajo al capellán de la clínica para que le diera la extremaución.

Este acto litúrgico duró hora y media, el cual, no pensé que podía ser grave sino de una precaución ante una grave recaída. Y mi mamá hasta el final no la tuvo, mantenía su carácter, el don de mando al ordenarme sus asuntos y pensaba siempre en alcanzar en ver a sus nietos y a mi hermano.

Pero, el sábado de gloria algo empezó a fallar lo que iba a generar su definitiva partida; se le subió la temperatura, ya no tuvo tantas defensas y estaba débil y sin ganas de probar algún alimento. La última transfusión de sangre iba a generar pocas esperanzas a pesar que ella ya no quería seguir con este tratamiento por su sufrimiento en los pinchazos y agujas.

Tuve que rogarle y hasta exigirle que accediera, firmando como siempre en el tópico la última autorización de esta transfusión, haciéndose este en la madrugada cuando ella estaba dormida.

Relativamente tranquilo regresé a casa, para estar al día siguiente nuevamente con ella hasta altas horas de la noche en que se sentía muy mal. Yo no me hacía la idea que se iba a morir, que lo iba a superar.

El lunes ohhhhh.... sorpresa, estando temprano como siempre en su cuarto antes de irme al INABIF, la encontré sentada, de buen semblante y sola aseándose. Le pregunté: “¡Ohhhh...que bien que se te ve!, ¿nos vamos ya para la casa?”. Ella sonrió y me respondió: “hijito...¿cómo estás, cómo dormiste?...se te ve cansado y preocupado”...¿qué tienes?.

Era lo del asunto de su pensión, la cual, su firma tenía que legalizarla ante una notario para que lo pueda hacer. La orden anterior de mi mamá fue que nada le regalara al seguro, que era su dinero y que se iba a destinar a gastos como siempre ella lo hacía, en la que yo ejecutaba los pagos que tenía pendientes.

La Notaría Canelo en Pueblo Libre (buena notaría con especiales servicios), fue la que constató primero que mi mamá estaba con vida y segundo ella que pudo firmar el documento autorizándome a realizar su último cobro. Esto fue el día lunes al mediodía, pero ya en el atardecer cuando regresé mi mamá ya tenía pequeñas complicaciones en la respiración y su temperatura no bajaba de 38 y medio. Me quedé casi hasta las 2 de la mañana en que se estabilizó mas o menos su salud y me rogó que me regresara a casa a descansar.

Regresé y no me acosté, dormí con el terno, escuché música de Elvis para distraer mi pensamiento y temprano del día martes regresé a su cuarto. Ella ya no estaba bien, muy poco me hablada pidiéndome que terminara la gestión con el seguro lo antes posible para que cobrara su pensión. Cualquier emergencia ella me iba a llamar por el celular.

Con el Escarabajo estuve entre el INABIF, Seguro Social y el Banco de la Nación terminando con las gestiones; hasta las 14:00 horas ella me contestó por el celular diciéndome que todo estaba bien, que no me preocupara, notándole un pequeño esfuerzo de ella al hablar. Después de las 16:00 horas ya no contestaba su celular.

Estando en el INABIF, a la salida “disparado” me fui a la clínica. Mi mamá no me hablaba mucho y estaba un poco desmejorada siempre con la temperatura alta. Me rogó a que nuevamente me fuera, pero solo le hice caso al ver que había mejorado un poco.

El miércoles 15 de abril del 2009 será el recuerdo permanente de un ser, de una persona que me dio la vida, que me alimentó, me vistió, me protegió, me mimó, etc; al verla a las 7 de la mañana quedaban 06 horas con 15 minutos para que mi mamá se despidiera para siempre. Yo me quedé sorprendido. En la madrugaba, según me cuentan las enfermeras empeoró su salud y estaban en duda en llamarme, pero no quiso mi mamá.

Al verla estaba con oxígeno y con tubos dentro de su boca, pero estaba aún consciente. Me miró preocupado y me pidió que le comprara alcohol. Fue la última vez que hablé con ella porque después me dijo “ándate”. Opté por buscar mayor información y el médico de turno me señaló que estaba en “grave riesgo” y que si su organismo no respondía a este tratamiento que ya vaya pensando en una final despedida.

Rápido fui al INABIF a marcar mi entrada y escribir un imail urgente a Martha, Ana y a mi hermano el cual describo lo sucedido y despidiéndome con esta frase: “tengo miedo”.

Fui al Seguro a terminar con la gestión pendiente de su pensión y al mediodía regresé a la clínica donde me encontré con Ana y Gustavo, pero, cuando fui a ver cómo seguía mi mamá la pobre estaba con un sufrimiento que ... para que les voy a describirlo: me dio miedo mirarla porque nunca la vi así en un estado angustioso. De golpe se me subió la presión, tuve ganas de ir al baño, me faltaba la respiración, mi organismo se descompensaba rápidamente que con las justas llegué.

Estando adentro las fuertes pulsaciones que tenía comenzaron a disminuir, los mareos comenzaron a desaparecer y en orinar y chupar el Diazepan comencé a recobrar nuevamente mis fuerzas y a estabilizar mi organismo.

Cuando salí fue un cuadro desgarrador e indescriptible. Ana y Gustavo valientemente estuvieron allí. ¡Mis bendiciones y agradecimiento profundo por reemplazarme!. Fue fuerte mi impresión que de la noche a la mañana ahora lo tenía que asimilar y esperar el cualquier momento el descenlace. ¿Descenlace?, fui donde el médico que la estaba tratando, confirmando que solo depende de Dios que esto mi mamá lo supere, pero que era muy difícil, ya no tenía defensas.

Confiaba remotamente en un milagro, mi mente estaba con todos los pensamientos buenos y malos y mi cobardía de no estar a su lado en sus últimos momentos determinaron a que me fuera a hacer cualquier cosa confiando en Ana y Gustavo, confiando en un milagro, confiando a que mi propia madre me llamara por el celular para tranquilizarme y decirme que todo está bien.

Tenía al Escarabajo como mi compañía más cercana y me preguntaba “¿que hago?, ¿a donde vamos?, ¿que hacemos ahora? ...no dices nada, te quedas callado”.

Ese fue mi delirio, y estaba manejando sin saber hacia dónde iba, y terminé en el Banco de la Nación en Pueblo Libre.

Con la carta poder pude cobrar la pensión de mi mamá, siendo la 1:14 de la tarde en que mi celular empezaba a sonar de manera insistente. Tres llamadas no contesté porque estaba dentro del banco, pero a la salida entró la cuarta llamada y ya estaba dentro del Escarabajo.

Era Jorge quien me dijo: “Manolo ...hola.... ya fue ....manolo ya fue ...estate tranquilo y mis más sentido pésame ...tu mami se fue tranquila, no sufrió ... acá con Ana estamos ...”.



Golpeé el timón y solo atiné a decir: “P......¿por qué Dios mio tuvo que suceder así las cosas?. No lloré -hasta ahora-, lo más sereno y tranquilo posible regresé al INABIF a avisar solo a mis compañeros de trabajo de mi oficina que mi mamá había partido, que la noticia no trascendiese solo a los jefes que preguntasen por mi.

Diez minutos estuve, y regresé a la clínica a verla, y felizmente que la encontré aún en su cuarto, lista para ser trasladada al mortuorio. Pedí que me dejaran un rato con ella y solo le destaparon su cabecita.

La agarré con cariño, con ternura y le dije “viejita linda, ya dejaste de sufrir, ahora estarás arriba mirándome cómo te contemplo ...¿cómo habrás sufrido?, me la hiciste bien, no me advertiste nada de lo que iba a pasar, ¿que ganaste con ello?, ahora ¿que haré yo solo aquí? ....¡ay mamá, te haz ido ....!”. Su cabecita estaba tibia y frágil. La leucemia lo había consumido y yo idiota no me daba cuenta o no quise darme cuenta pensando que como mi mamá siempre fue fuerte esto lo iba a superar, por que ella rara vez se enfermaba.

Los que lo hayan visto a mi mamá, Amelia sobre todo: ¿tendré razón o estuve equivocado?, de ser lo último, ¿por qué no me lo advirtieron?. Solo mi hermano a la distancia lo hizo, pero no fue persistente.

Martha ya había llegado al cuarto y comenzamos a preparar las cosas de mi mamá para desocuparlo. Estando ya en mi casa me ayudó al ubicar el “´habito morado” del Señor de los Milagros, prenda con el que iba a ser enterrada en el cementerio de Huachipa de Mafre, cuyos servicios los tomé no pensando que esto iba a pasar de pronto, sino en largo tiempo, en unos 20 años por decir cuando mi mamá llegara a los 100 años.

En fin.

Con mi primo Justo -gracias por tu apoyo incondicional-, me ayudó con el inicio de los trámites para el velorio y la sepultura, a Ana por haber logrado el sitio donde iba a ser velado: el Seguro Social (deseo de mi mamá), a mi tía Lucila por vestirla y ponerla “buenamoza”, a Amelia que a cada rato llamaba para saber cómo yo estaba y ...el resto de las personas, compañeros de trabajo y familiares que fueron al velorio, sepelio y a la Cripta de la Iglesia María Auxiliadora, y además, que con sinceridad rezaron por su alma, especialmente los que se encuentran fuera del país; mi profundo agradecimiento en acompañarme en un momento especial de tristeza, de nostalgia, de resignación de ver perder a mi mamá, confiando en ganar con ello el paraíso, promesa celestial de Cristo.

¿QUE QUEDA?

Han pasado un año de su partida y he sobrevivido a ella. La vida ya no es igual que antes, ya no tengo la misma alegría ni la esperanza que siempre tuve, la resignación cada vez más se apodera de mi mente, el sentido de lucha ya no le encuentro sentido porque todo se acaba, todo se termina, todo se aleja y me quedo solo.

Momentáneamente fui feliz en México, cuando llegué a Lima, nuevamente los problemas y preocupaciones me dieron el alcance, no tengo nada que esperar de los demás y solo luchar en no dar un patético final de lástima y pena.

Por este motivo se me ve muy poco, dejando abierta la comunicación del imail, mi celular y el teléfono fijo.

Estoy muriendo de a pocos porque voy en descenso, y nadie va a querer a una persona con esa personalidad. Mi generación desaparece y lo que hemos luchado de nada ha servido. Empecemos por Acción Popular ¿cómo está ahora?, a punto de extinguirse, no tenemos peso político porque


descuidamos los cuadros, lo ético y lo moral. Allí un fracaso.

Con mi colegio, especialmente con los ex alumnos … ¿qué tenemos, qué logramos?, nada. Estamos extinguidos y separados, esperanzados siempre que la sociedad, el gobierno cumpla con las leyes vigentes en beneficio de los discapacitados.

Con Amelia el sueño ha terminado debido que seguimos rumbos diferentes. Cada vez que iba a su casa no la encontraba, su hermana o sus sobrinas me señalaban que fisitaba a alguien o que estaba trabajando los domingos. Yo en voz alta señalé que siempre que vengo no la encuentro, a lo que Vania, la sobrina menor me respondió: “es que mi tía trabaja más que tú”.

Con esta respuesta me dejó callado, recordando siempre que los niños siempre dicen la verdad. Hubiese deseado en convivir con ella y en ayudarnos mutuamente; ella con su compañía y yo dándole la seguridad para que pueda vivir sin apremios.

El cariño existe entre ambos, pero es diferente; uno es de amistad y otro es más allá de ella. Amamos nuestras libertades y no queremos tener hijos (como una vez conversamos visionando un posible futuro), lo que un poco facilitaría las cosas, pero su viaje a Europa por un mes lo ha cambiado con otras perpectivas y sueños en que no estoy invitado.

Sueños ya no puedo aspirar y participar porque vivo en una generación que no me corresponde, vivo en un tiempo que ya pasó, que ya gocé, que ya disfruté; y solo me queda en pagar la factura que la vida me ha dado. Si no pude sembrar para tener buena cosecha ahora es tarde para buscar otra oportunidad porque la competencia en fuerte.

Solo mi lealtad, sinceridad y honestidad son mis únicas banderas de lucha para hacerle frente a la vida, para superar lo malo que siempre me rodea, para estar contento en las pocas ocasiones que se me presentan.

El estar en México me hizo muy bien, el próximo año espero estar en Graceland en los Estados Unidos, la casa de Elvis Presley. Ese es mi sueño más próximo, por ahora la prioridad es cuidar mi salud a fin que no me vea sorprendido con mi recaida.

La postpolio hace su trabajo de desgaste en nuestros organismos, cuya investigación al Estado no le preocupa. Si fuera un gobierno de Acción Popular, yo estaría a la cabeza de profundizar dicha investigación para mejorar la calidad de vida de los discapacitados.

Por ahora al no tener el Escarabajo (que coincidió con las fechas de la enfermedad de mi mamá), me estoy tomando la libertad –cuando era joven-, de probar vino y pisco, para escapar por breves horas de la realidad. Al final de cuentas el taxi hace el trabajo de movilizarme cuando me paso en copas.

Este es pues la última vez que narre estos acontecimientos tristes. El duelo público ha terminado, el duelo interno lo llevaré para siempre, esperando quizás una quinta aparición de mi mamá a pesar de su advertencia cuando me dijo: “Si sigues contando esto ya no volverás a verme”. Su alma quizás en esos instantes no estaba descansando por su preocupación de los momentos en que estaba deprimido, quizás ahora con las libertades que me estoy dando ya mi mamá no me visitará, dejándome a mi suerte las cosas que me puedan pasar, como el caso del Escarabajo, cuya fuga de hidrolina aún no puede ser controlada.

Mi vida sigue entre el bien y el mal, al igual que Elvis, tenemos base religiosa para cumplirla, pero la debilidad de la carne y las dudas de los ideales hacen poco a poco mella de nuestras mentes.

A Elvis le pasó, optaba por una vida fuera de la ley de Dios a pesar que casi todos los días leia la Biblia y se arrepentía de lo que hacía al desfogarce entre sus amigos más íntimos y de la infancia llorando, con la desesperación de ayudar a locas a casi toda persona que se le presente, muchas veces al que no necesitaba.

Si antes ese es una lección en la vida de Elvis para tenerlo en cuenta y no seguila, hoy creo que estoy en el mismo camino, porque al igual que él, miro atrás y me da pena lo que dejé, lo que desaproveché, lo que pequé en las acciones de omisión.

La vida al transcurrir será testigo de cómo termine, solo pido que se me juzgue por las buenas acciones que tuve, por la sinceridad en mis sentimientos y la lealtad de esto con Amelia, con la honestidad de mis actos. El resto debe ser borrado porque al final de cuentas no dejo mucho, no trancendí como yo hubiese querido, no encajé como hubiese deseado.

Este es el final de lo escrito acerca de mi mamá. A partir de hoy el perenigraje para encontrarla será solo porque si desean acompañarme el precio será muy alto.

¡Dios bendiga a mis padres, a mis familiares, amigos y demás que ya no están con nosotros!, pero: ¿lo volveremos a ver algún día?.

Quien sabe, la fe tiene la respuesta.

Hay que ser bienaventurado por ser pobre de espíritu y estar purgando tus penas aquí, con tus dolores físicos y tus pensamientos confundidos.

No podemos ser la luz del mundo en estas condiciones. Nadie te acompañará.

En fin, este es una larga historia que confié en contarles a ustedes para que estén preparados a superarlos sin angustias. Yo voy a asumir la aptitud de cargar mi cruz, la cruz de Cristo que muchos de nosotros huyen, que no la quieren ver y les da terror porque significa muerte. Yo la cargaré con respeto, devoción, con esperanza y con el grito ¡ADELANTE!, porque habrá penas y amarguras que habrá que saber asumir, pero también alegrías y satisfaciones de un deber cumplido de ayudar al necesitado de acuerdo con mis posibilidades o de luchar por una sociedad mejor y justa o en hacerme a un lado si un sentimiento no es afecto a mi o mejor dicho que he perdido en encontrar una mujer que comparta por el resto de mi vida lo que soy: un ser humano que a diario lucha por mejorar su trabajo, sus relaciones personales, en hacer feliz a los demás.
Aviso, como en el año 1973 a 1980 que nuevamente la "era de Lulo" ha llegado, como en tres décadas pasadas que nadie daba un céntimo por mi si culminaba la secundaria, a excepción de mi mamá y mi hermano. En la "era de Lulo" habrá sorpresas, y no se sorprendan de lo que haga; ya lo demostré brevemente cuando me fui a México, de repente recorreré el país para repotenciar Acción Popular en el 2011 o estaré en Graceland, la casa de Elvis.
Habrá sorpresas si el físico y la salud lo permiten, ya no escucharán ni leerán de mi lamentos, sino voces de protesta porque en el Perú hay muchas cosas que cambiar, y esto se tiene que hacer gritando con la razón para que los neófitos e ignorantes te escuchen. Nada tengo que perder, la suerte está echada, mis padres, amigos, Belaunde, Elvis, etc; ya son recuerdo y Amelia tiene una mejor compañía porque así lo decidió, que al final me dará la más absoluta libertad para actuar, para poder encontrar el sendero de honestidad, sinceridad, justicia, paz y bienestar en libertad, porque de este modo habré justificado mi existencia.
El duelo ha terminado públicamente el 17 de abril del 2010, ya no escucharán más a mi mamá, salvo cada cinco años, el duelo lo llevaré internamente para siempre, mi cruz solo lo cargaré al igual como a diario lo hago con mi cuerpo hasta donde pueda, mientras tanto ¡prepárense! que la lucha por vivir dignamente ha llegado para decidir nuestros destinos.
Dios bendiga a todos ustedes, en especial a Xiomara y a Miguel, que expresaron por escrito lo que significo mi mamá: NILA ROSAS RAMIREZ, con hermosos testimonios.
¡ A luchar nuevamente vuelvo para vivir, a luchar nuevamente vuelvo para amar y ser amado, a luchar nuevamente vuelvo para un Perú digno y generoso, a luchar nuevamente vuelvo para que me golpee la vida o mis adversarios y por último a luchar nuevamente vuelvo para morir definitivamente en esta generosa tierra!.
Ojalá Dios lo permita, con mis virtudes y defectos.
MANUEL MARTINEZ ROSAS
PERIODISTA
CPP 2593
LIMA - PERU




domingo, 14 de marzo de 2010

EL METROPOLITANO VS. EL METROBUS

Hoy no tengo el Escarabajo. Y por coincidencias de la vida agoniza mi fiel amigo como casi un año le pasó a mi mamá. Es en el mismo tiempo y lugar hasta hoy; Lima, de enero a marzo a pesar que mi tío y sus hijos están haciendo todo el esfuerzo posible por reparar el retén de la caja de cambio para evitar la fuga de hidrolina.
Casi similar a mi mamá cuando "tenía fuga de glóbulos rojos", pongámolo en esos términos y comparación porque es similar lo que he vivido hace un año y lo estoy viviendo hoy; pero con una esperanza: no me resigno a que mi Escarabajo muera como fue lo propio con mi mamá.
Mi hermano hoy me pide paciencia, el año pasado me pidió resignación, del cual por ser rebelde por naturaleza no lo admito y me cuesta asimilarlo. Pero la vejez ayuda a aprender muchas cosas, sobre todo a no ser el tonto e ingenuo de antes ante la gente.

En ese sentido como por el momento no tengo el Escarabajo me vi forzado no solo a movilizarme en taxi, que dicho sea de paso resulta caro, sino que ahora para ahorrar lo tengo que hacer en micro o en combi, o en todo caso en caminar.
¡Que bien me está haciendo la natación y que bien mi hermano me preparó adecuadamente en caminar de a pocos en caminos largos en México!, porque hoy lo cosechado lo estoy sembrando debido que el dolor en mis brazos disminuyó, la resistencia en ellos se fortaleció, el cansancio es menos y la fuerza se mantiene si correctamente se aplica sobre todo al subir y bajar de los micros y las combis.
Nuestro transporte público es una porquería: lento, caos, congestión. desorden, bulla, falta de respeto a las señales de tránsito, escaleras para subir o bajar a dichos transportes son muy alto, contaminación y la gran cantidad de servicio público que en su mayoría tiene rutas que te "pasean" por el Cercado de Lima y no van al lugar directo.
Caso contrario es México, ¿por qué?. Simplemente porque hace 40 años que ellos nos llevan la delantera en la planifiación del transporte público. Pruebas: Trolebús, Tren Eléctrico, Tren Urbano, pocos microbuses en zonas periféricas y de menos tránsito y el Metrobús; pronto a ser aplicado en Lima y que es denominado como el Metropolitano.

El Metropolitano, recodermos cómo fueron nuestros recordados y queridos "Ikarus" de ENATRUPERU, es igual con su famoso acordeón. La diferencia es que las puertas de subida y bajada son del lado izquierdo y no tiene escaleras o calzadas para beneficio de los discapacitados y personas de la tercera edad; igual que el Metrobús en México, la cual, tuve el privilegio y la emoción de viajar en ellos por su seguridad, comodidad, respeto al pasajero y rapidez en llegar a su destino.
En México cada paradero es custodiado por la policía municipal, quienes verifican el abordaje de los pasajeros a dichos vehículos. Cuando en la Zona Rosa, donde estuve, los abordé por primera vez me sorprendieron los polícias cuando abrieron una puerta adicional y me dijeron "bienvenido, usted no paga". Me quedé "frio" de la impresión y les pregunté el por qué, tomando en consideración que mi hermano me dio una tarjeta recargable de 10 pesos para ida y vuelta a los paraderos finales.
Ellos los policías solo atinaron a responderme que los discapacitados y ancianos no pagan porque es subvencionado por el gobierno federal. Entre mi dije: "Ah caramba, ¿en Lima algún día será así?.
Y el paseo lo inicié sentándome en la parte delantera para conocer la ciudad y observar cómo es el tránsito vehicular. Mi impresión es que a pesar de la gran cantidad de vehículos particulares y taxis, debido que hay poquísimos mi micros y no hay combis, el tránsito es fuible y el Metrobús que va por el medio de los dos carriles en las principales avenidas es rápido.
El recorrido de paradero inicial a final es de aproximadamente 45 minutos, es como hacer el recorrido desde la plaza Dos de Mayo a Chorrillos aproximadamente si a distancia nos referimos.
A mi regreso subió un discapacitado en silla de ruedas y ...normal, se puso en su ubicación diseñado especialmente para tal fin, en el círculo redondo del acordeón donde hay sujetadores para la silla y cinturón de seguridad.
Lamentablmente por las leyes federales no está permitido -por seguridad- fotografiar los interiores del Metrobús y los paraderos, bajo pena de multa; por lo que de alguna forma he captado tomas desde el exterior, al igual que dos videos que lo podrán apreciar proximamente en Youtube.

Ahora veamos cómo será en Lima la copia fiel del Metrobús con el denominado Metropolitano.
Es igual a lo descrito, con la diferencia que nuestros paraderos son muy largos, casi una cuadra entera como lo son en la Av. Alfonso Ugarte. En México sus paraderos son la mitad, digamos cortos pero cómodos y seguros, con servicios higiénicos, teléfonos y cabinas para recagar las tarjetas, porque allí no se paga pasaje directamente al conductor o cobrador que no existe.
Es la tarjeta recargable cuyo costo de pasaje de ida es de 5 pesos.
En Lima se dice que estos servicios lo tendremos y que aliviará en gran medida el transporte público.
Para que esto suceda, se deberá retirar toda competencia, es decir que no exista la circulación de microbuses o combis que tengan el mismo recorrido que el Metropolitano. El costo será alto,
pero es el interés superior de la ciudad a pesar de la protesta del vecindario de Barranco en lo que concierne a la ubicación de los paraderos.
Pero, es necesario y útil para el transporte de todos en general debido que se dará inicio a la profesionalización de los choferes en este servicio; no tendrán que correr para ganar más pasajeros ni trabajar en dar tantas vueltas para ganar su porcentaje, el cual, lo extresa en desmedro de su salud.
De saberse aplicar este servicio el ganador seremos todos, en especial los de la tercera edad y los discapacitados -si nos exoneran el pago del pasaje-, pero por no tener la barrera arquitectónica de abordarlo.
Para nosotros en subir en un microbús -a pesar que ya hacen cumplir obligatoriamente el asiento reservado para los discapacitados, tercera edad y embarazadas-, es de mucho esfuerzo por el impulso que debemos hacer para transportarnos, y al bajar en hacer equilibrio para no caernos.
El alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio no es de mi simpatía por el abuso que comete en cobrar los predios por medio de la SAT y en impedir la aprobación de los planos para la construcción de la casa de mi mamá cuando personalmente hacía las gestiones, de la cual se deprimió al negarsele 9 veces los planos de electricidad. del cual los funcionarios de la municipalidad de Lima "jugaron" con ella al decirle "traígalo así con estas correcciones", para cuando ella volvía con las correcciones hechas le decían "no señora, esto está mal, es de este modo ... vuelvalo a hacer con estas correcciones".
Pero volviendo al transporte en México ya "bauticé" al Metropolitano, ahora lo haré aquí el primer día en que entre en funcionamiento.
Ya lo verán.
MANUEL MARTINEZ ROSAS
PERIODISTA
CPP 2593
LIMA .PERU




jueves, 4 de marzo de 2010

LULO AL DESNUDO

VIDEOS:
http://youtube.com/watch?LgH2gsdOeac

(VUELO A MEXICO)

http://youtube.com/watch?v=9bglz_SW-w4

(DE REGRESO AL MAR)

México, conocido también como Estados Unidos Mexicanos, su nombre oficial, tiene como capital a México D.F., la cual, gracias a una invitación de mi hermano David, tuve la oportunidad de visitarlo por espacio de 12 días aprovechando del uso de mis vacaciones físicas en el INABIF.
Fue muy gratificante y diría hasta emocionante estar en dicho país debido que conocí otra realidad, una realidad mucho más avanzada en lo concerniente a transporte, salud y educación, sin olvidar obviamente los problemas comunes que a cada país le pasa, el cual México no es la excepción.
Después de aproximadamente 43 años he vuelto a volar en avión. Recuerdo muy bién la primera vez fue en diciembre de 1967 en nuestra línea aérea de bandera de ese entonces -APSA- Aerolíneas Peruanas hacía los Estados Unidos. Desde ese entonces hasta la fecha por diversos motivos ya no tuve la oportunidad de volver a repetir dicha experiencia, en especial cuando mi mamá todavía estaba conmigo.

La impresión de México es su gente, gente hospitalaria, alegre y educada, cuya atención con el extranjero es esmerada. Aquí se respeta mucho por ejemplo a la persona de la tercera edad y en especial a la persona discapacitada a pesar que ellos no cuenta con un ministerio o una institución que los protega y vele por sus derechos.
Pero la educación es esencial para que se tome conciencia que también ellos, los discapacitados y los de la tercera edad, también tengan las mismas oportunidades y vivan con dignidad.

En ese sentido el transporte es muy avanzado con relación al Perú, a pesar de la gran cantidad del parque automotor con que México cuenta. Casi no te detienes, pero avanzas al menos a un promedio de 20 Km/hora cuando es hora punta.
El transporte público tiene grandes avances, contando con el Trolebús, el Tren Eléctrico y el Metrobús, que aquí se llamará el Metropolitano.
El desplazamiento para un discapacitado en el Metrobús es gratuito, no me consta si para la persona de la tercera edad es igual. No tiene escalera pero si rampa para que un pasajero en silla de ruedas se pueda desplazar cómodamente, como lo he comprobado al viajar a dicho servicio público.
La conclusión es que al entrar aquí el funcionamiento del Metropolitano, será de suma utilidad para aliviar en algo nuestro caótico transporte público, por su orden, rapidez, menor contaminación y lo más importante la seguridad que todo pasajero debe tener, como lo tiene
México en su transporte masivo.
Las carreteras son excelentes, con decirles que para llegar a Acapulco es cinco horas de viaje desde la capital, contando para ello con un terminal terrestre que permite un orden en el transporte al interior de los demás Estados mexicanos. ¿Se imaginan si sus carreteras no se encuentran bien conservadas, a qué hora se llegaría para allá?.
Hay accidentes si, pero para aquellos que no toman las medidas respectivas o abusan de la alta velocidad, pero la seguridad en ellas es de buena calidad por el patrullaje constante y los
primeros auxilios que uno encuentra en casi cada kilómetro de distancia, al igual que para los que sufren de desperfectos mecánicos.

Tanto de ida como de regreso, tuve que hacer escala en Panamá, viajando por COPAAIRLINES, cuyo servicio está considerado entre los mejores por su seguridad, confianza y buen trato con
el pasajero. Lo que comprobé fue que las famosas "aeromozas" ya no son bellas chicas con minifalda (como eran en mis tiempos), ahora también lo desempeñan el sexo masculino, cuya rapidez y eficiencia hay que destacar sin motivo de mofa o burla.
También resalto que los aviones de hoy son más rápidos en despegar y en aterrizar, a comparación también de mis tiempos, y que estando en el aire las turbulencias se sienten más, asustando obviamente a más de uno, por lo que el piloto hace el uso de la palabra para explicar la situación y calmando de este modo a todos en general.

Nuestro aeropuerto Jorge Chavez es casi igual que los aeropuertos de Panamá y México. Se aborda directamente los aviones en los denominados "mangas" y no tiene nada que envidiar del resto. El control y la seguridad son sus prioridades complementado con el servicio que brinda cada compañía aérea.
Los que les he narrado es un pequeño resumen de mis 12 días de ausencia en el Perú. Paulatinamente les daré mayores alcances de esta experiencia que para mi fue de aprendizaje, de conocer lo bueno que pueda servir de utilidad en nuestro medio.
MANUEL MARTÍNEZ ROSAS
PERIODISTA
CPP 2593
LIMA - PERU




domingo, 14 de febrero de 2010

ENTRE LA AMISTAD Y EL AMOR

Veamos ....veamos....veamos .... que significa literalmente amistad y amor. Para el que suscribe este artículo amistad es afecto o cariño entre las personas, son relaciones de amigos.
En cambio el amor va mucho más allá; es el sentimiento que se inclina al ánimo hacia lo que le place, es la pasión que atrae un sexo hacia el otro, es el esmero, el interés hacia el otro (a), de cerca, junto al lado de uno (a), las relaciones sexuales no reguladas por el matrimonio si lo prefieren ahora que vivimos otros tiempos de libertad, lo espiritual sin que medie ningún interés alguno.
He dado estos dos conceptos que perfectamente se complementan, pero como lo han leido hay diferencias de la que no todos gozamos porque de algún u otro modo por los avatares de la vida y la forma cómo nos hemos comportado no lo tenemos.

Hoy miles celebrarán lo uno y lo otro, siempre fue de los enamorados y ahora último ha sido remarqueteado y en cierta forma sanitizado como el día de la amistad, para que también lo que no son pareja puedan abrazarse ... como premio consuelo.
Recordemos que en la Roma antigüa apareció un sacerdote cristiano -San Valentín-, al ver las injusticias de prohibir el casamiento en los soldados con la creencia que los solteros rendían más en los campos de batalla debido que emocionalmente no estaban ligadas a las familias, agregándole que el cristianismo era brutalmente perseguido.
San Valentín decide casar a las parejas en secreto ante los ojos de Roma y con el ritual cristiano, pero el emperador Claudio II enterado del asunto lo manda a ejecutar el 14 de febrero.

Día de los enamorados, día de la amistad, ¡que más da!, si todo es comercio y negocio para muchos que esperan dicho día para expresar un sentimiento que debe se todo el año, a cada momento, a cada instante y con detalles que siempre deben dejar sorpendidos, conformes y alegres a la pareja.
Los que no celebramos ¡tal acontecimiento!, tenemos que soportar el caos vehícular, al abarrotamiento de los negocios, cines u otros porque muchas parejas libremente "expresan su amor". Hasta en los hostales y hoteles, tres días antes ya no había cupo, todo los cuartos estaban separados.
Por ello para nosotros el 14 de febrero es un día muerto por la soledad espiritual y física en que vivimos, no forzamos el cariño o la compañía, por ello preferimos quedarnos solos ese día antes que mendigar un poco de cariño o de amor.
Y ¿por qué llegamos a esta situación?.
La culpa es el marketeo, el negocio, la ganancia que como siempre malogra todo sentimiento limpio y puro que debe manisfestarse siempre y no un día "en especial", porque a los solitarios
nos hacen sentir mucho peor de lo que estamos, nos hace tomar mayor conciencia cuán solos estamos y no sabemos o no queremos revertir la situación por temor al rechazo y la humillación o simplemente en estar resignado a vivir en esta situación.
Como dije es el premio consuelo el día de la amistad, pero la amistad no se expresa ni se cultiva un 14 de febrero, se da todo el año en base a la solidaridad, el espíritu de ayuda, el desear el bien y en mantener siempre buenas relaciones. Pero como todo ser humano siempre aspiramos a más y es allí donde debemos tener mucha suerte: en enamorarnos y no ser rechazados.

Hay otra salida que me parece es la mas practica que no hiere sentimientos y que se busca pasar momentos agradables, cual es, la relaciones sin ningún compromiso. Muchas parejas de hoy las
tienen y en muchos casos ya de por vida congenian, pero el riesgo verdadero está en que uno
no se estabiliza, mantiene la soledad pero también y es lo más importante la libertad de acción y de pensar.
En la profesión del periodismo en nuestros claustros universitarios aprendimos que la libertad es lo esencial para todo acto en la vida, porque sin ella estaríamos muertos de expresar nuestras vivencias y emociones, de dar a conocer la verdad de los hechos, de orientar a la opinión pública a encaminar en buena forma a una nación e interpretar las acciones y opinar para enmendar rumbos a un destino mejor. Esto pasó a lo personal, a nuestras acciones donde como es lógico el sentimiento no escapa.

Así que celebrar el día de la amistar es un engaño. Solo se celebra el Día del Enamorado en que muchos de nosotros no estamos invitados, en honor a un santo que dio su vida por hacer realidad el cumplimiento del sacramento al matrimonio, y en que muchos enamorados o no debemos rendirle tributo a tal acción de desprendimiento terrenal, pensando solo en hacer cumplir la ley de Dios.
La amistad la celebramos todos los días con nuestras sinceras acciones de bien, más no podemos aspirar porque no somos los privilegiados o lo que tenemos suerte para tener pareja.
Y esto es increible que no tiene explicación porque uno puede tener carisma, ser admirado, respetado pero no ser amado ...¿por qué?. Será el miedo a ser superado o romper prejuicios, no lo se, lo que si es verdad es la canción de Elvis, "Hotel de la Congoja", en que algún día lo fundaré para que solo nosotros estemos allí, porque "Ahora, desde que mi chica me dejó, tengo un nuevo sitio donde vivir allá al final de la calle solitaria, en el Hotel del Roto Corazón me encuentro solo, me encuentro tan solo que me moriría".
Manuel Martínez Rosas
PERIODISTA
CPP 2593
LIMA - PERU




miércoles, 3 de febrero de 2010

VISITANDO GRACELAND

La mayoría del mundo sabe: Graceland es la casa en que el rey del rock, Elvis Presley vivió por espacio de 21 años.
Queda en Estados Unidos, en el estado de Memphis Tennesse, la cual, hoy se ha convertido en un museo turístico obligado por todo visitante del planeta que desee conocer parte de la historia del rock, parte de la historia de Elvis.

En estos últimos meses, ahora que solo me quedé sin tener ninguna compañía y ningún compromiso con fuerza me entró la idea de ir para allá, como un simple viajero que busca su propia experiencia, su propio camino, en realizar un sueño no esperando cuando esté muerto siendo mi espíritu el que vaya para allá, sino yo, en carne y hueso.

Hace 43 años que no viajó en avión. La última vez fue en diciembre de 1967 en Aerolíneas Peruanas, APSA; nuestra bandera nacional en aviación, que se daba el lujo de ir a Europa. Otro aspecto bueno del primer gobierno de Belaunde.
Viajé a Estados Unidos a Houston, Texas con el sueño de mi mamá de que pueda caminar, pero la realidad pudo más y el descontento para ella fue mayor.

Pero se conoció otra realidad, no vinimos crecidos ni creidos como muchos lo hacen cuando
viajan al exterior, siendo en su mayoría lo que rajan de nuestro querido Perú.
Al contrario, vinimos modestos y humildes pero con la gran experiencia de viajar en avión a grandes distancias con la promesa que algún día lo íbamos volver a hacer.

Mi hermano ya recorrió el 80% del planeta, mi madre hoy espiritualmente estará por todo el mundo, y yo emprenderé la aventura de hacer lo propio con el cumplimiento de un anhelo,
porque lo que sabemos valorar lo que nos gusta lo disfrutamos al máximo, resignándome a la
que quiero a que no siga mi camino y de lado me deje, por ser creo un estorbo o que haya encontrado a alguien superior a mi a que llene sus vacios y comparta sus esperanzas.

Si es así de verdad me alegro.
Como para ir entrenando, será México la primera escala en que solo en la madrugada empiece mi periplo hacia el exterior, después sera Estados Unidos, visitando Graceland, visitando la casa de Elvis, gracias a una gentil invitación que me hicieran en 1985.
Pocos peruanos fueron los afortunados que estuvieron allí, si la salud no me lo impide y el estado de ánimo esté resignado para siempre, iré a la "meca del rock", donde seguro encontraré a Elvis.
MANUEL MARTINEZ ROSAS
PERIODISTA
CPP 2593
LIMA - PERU




sábado, 23 de enero de 2010

MI AMIGO EL ESCARABAJO

Cosas de la vida; ¿quién podría imaginarse que fue el propio Adolfo Hitler el inventor intelectual de la creación del Volkswagen coupé?.
¿Con qué motivo?, darle al sufrido pueblo alemán de ese entonces una movilidad barata y segura para que con comodidad se puedan desplazar de un lugar a otro debido que el "fuhrer" de alguna forma logró estabilizar la economía y dar trabajo a millones de sus ciudadanos.
La construcción de caminos fue el baluarte de una mejor comunicación y por consiguiente en dinamizar la economía alemana con el consiguiente progreso de las ciudades en el aspecto por ejemplo comercial.
El Volkswagen además era económico, lo sigue siendo, no necesitaría agua en el radiador porque bastaba con el aceite de motor para mantener su funcionamiento y circular sin problemas por el desierto, siendo este un simple mecanismo de tracción, pero con 80 caballos de fuerza para trepar hasta los cerros.

Pero eso es historia de sus comienzos. Gracias a mi mamá se ubicó este vehículo que estaba en venta, lo tuve en diciembre de 1996, la cual el Volkswagen fue rebautizado como "El Escarabajo" en una sencilla pero significativa ceremonia paralitúrgica donde participaron no solo algunos trabajadores de la Clínica Maisón de Santé, sino también de miembros de la Policía Nacional que por entonces custodiaban la parte posterior del Palacio de Justicia. La idea de mi mamá de hacer esta ceremonia en la vía pública fue para agradecer a Dios por haber costeado entre los dos El Escarabajo.
¿El precio?. Es un secreto.
Además y quizás el más importante: la ceremonia fue para pedir al Altísimo a que siempre me proteja, lo mismo que ha sus ocupantes por la gran cantidad de accidentes de tránsito que casi a diario sucede en nuestra ciudad por la imprudencia de sus conductores.
A Dios gracias hasta el momento, no sufrí ningún percance.

Desde entonces hasta hoy siempre fue mi compañero, en las buenas y en las malas. En las buenas por ejemplo cuando siempre llevaba a mi mamá a diversos lugares donde requería de su presencia, debido que a su edad era peligroso que sola se movilizase, además, estabamos más tiempo juntos.
Otras cuando iba con familiares o amistades, especialmente chicas, la cual, se pasaba agradablemente la velada.
Desafortunados hechos que felizmente fueron pocos, fue por ejemplo en que se me baje una llanta o que me quedara sin combustible y el más fuerte en un principio fue cuando se descargaba la bateria por el cruce del "relay", considerado como su corazón.
La solución para esto fue colocarle un "marcapaso", alternador, lo que evita hasta hoy que la bateria se descargue, en este tránsito vehícular del centro de Lima pesado y lento por la cantidad de autos particulares y públicos.

Cuando sucedió la triste partida de mi mamá, me quedé definitivamente solo de lo que ya estaba por motivos de trabajo. El Escarabajo paso a ser desde ese momento como mi compañía permamente y más aún mi medio de transporte debido que ya no tengo la fortaleza física de antes cuando era niño, adolescente y joven. Tengo 51 años y la post polio ya empezó a hacer mella en mi organismo. Primero fue la osteosporosis, luego la presión alta, la artrosis y hoy el dolor muscular, lo que no me permite caminar largamente, sino en silla de ruedas en lo que concierne el Centro de Lima.
Ahora que mi mamá se encuentra en Huachipa, El Escarabajo me lleva y me trae; a veces nos entretenemos por el camino, en especial cuando encontramos a bellas damas. En otras cuando vemos el desorden de una ciudad que dice ser bella y ordenada por un ladrón alcalde que pretende silenciosamente ser presidente de la República.


Pero cuando avisa que se va a malograr y lo llevó a la Factoría Pucar Wagen, que está ubicado en la cuadra 18 del Jr. Sullana, en ella sus mecánicos son expertos en Volkswagen en lo que concierne a su mecánica en general. Su "médico", mecánico Eugenio, apodado "Piquichón" y luego Norberto, el responsable de la factoria, ven lo que tiene mi Escarabajo.
Su trabajo serio y honrado en los 13 años que estoy con ellos me da la confianza para dejarlo cuando es un desperfecto serio, cual último que tuve: la rotura del retén.
Esperé cerca de dos semanas para que lo repararan porque dicho respuesto ya no hay en el mercado, y el que se consiguó fue de suerte y casualmente, conjuntamente con una nueva caja de cambio semi-automática, especialmente para personas discapacitadas, porque los alemanes -donde procede El Escarabajo- así lo diseñaron.
No teniendo a nadie, siempre siento cuando no tengo El Escarabajo, que la soledad es más palpable y se siente. Mis amigos siempre tienen sus quehaceres, lo mismo que mis pocos
familiares, así que ¿para qué llamarlos y fastidiarlos?. Si ellos no me llaman, ¿por qué yo hacerlo?.
Es comprensible por las ocupaciones que tienen, cuando estoy en el INABIF tengo un mundo
de personas, pero cuando salgo de Pueblo Libre, ¿qué me queda?; solo El Escarabajo, y si está
en el taller la soledad es muy profunda y el gasto en movilizarme es mayor por el costo de los taxis o el esfuerzo físico en transportarme en los micros o colectivos.
Ustedes amigos y lectores que me toman o me denuncian como triste, malhumorado o mezquino, que gran mal me hacen. No saben la causa secreta que me hace presentar tal aspecto. Desde mi niñez, gracias a mis padres, mi hermano, el colegio; mi corazón y disposición tendían hacia los sentimientos tiernos de la buena voluntad y yo siempre me inclinaba hacia las grandes acciones. Pero consideren que en estos años yo he caido bajo una condición incurable y empeorada por médicos insensatos, engañado durante años con una esperanza de mejoría y finalmente expuesto a la contemplación de una dolencia duradera, cuya curación tal vez sea imposible, como lo fue con mi mamá.
Su partida no me curará, la extraño, y me seguré marchitando internamente hasta morir, pero luchando siempre, no dando pena, sino ánimo hacia los demás, a que digan "a pesar lo que Lulo - Manuel tuvo y sufrió, él siempre fue hacia adelante a lograr sus objetivos".
El Escarabajo es por hoy mi amigo y compañero inseparable. Los dos moriremos juntos, cuando Dios lo disponga, pero por hoy, creo, tenemos vida.
Para mi ya es conocido, para el Escarabajo a parte de Pucar Wagen tiene como último recurso el taller ubicado en Lurín, donde vive el esposo de la que fue mi Nana, Filomena, donde también le da la garantía de continuidad y de perfecto funcionamiento.
Como podrán haber notado con El Escarabajo tuve muchas emociones que sería muy largo contarle, este es un testimonio a una máquina que se hace querer y que te sirve incondicionalemte. "No te abandona", como muchísimos propietarios que tienen o tuvieron un Volkswagen lo han afirmado. Su costo es barato, su mantenimiento mínimo, en conocerlo a profundidad me hace saber a tiempo las fallas o el desgaste natural que pueda tener, porque El Escarabajo por lo que está haciendo por mi, merece toda mi atención, mi cariño y mi respeto.
Manuel Martínez Rosas
PERIODISTA
CPP 2593
LIMA -PERU




lunes, 4 de enero de 2010

05 DE ENERO DEL 2009: EL INICIO DEL FIN

En vísperas de Navidad del 2008 nadie pensaba que mi mamá muy pronto iba a tener una terrible enfermedad que le costó la vida.

Con mi hermano el 25 de diciembre almorzamos en el restaurant Donofrio que está ubicado en una esquina del parque Kennedy en Miraflores, la cual pedimos un almuerzo a la carta.

Mi mamá no dejó nada, almorzó todito, demostrando como siempre su buen apetito y presumiendo que estaba bien de salud.

Al menos eso pensaba.

Como siempre mi mamá pasaba las navidades de manera pensativa y reflexiva, tranquila y hasta meditando quizás lo que vivió y lo que sería el futuro venidero. Quizás ya se sentía mal y débil, pero se daba maña para aparentar bien a fin de no preocuparnos a mi hermano y el que escribe.

Es más, para mi onomástico recibimos en mi casa la visita de mi tía Lucila y de mi prima Martha, la cual, no me comentaron que mi mamá estaba desmejorada; y es más también, ella se dio maña para salir a visitar a sus amistades y a mi tía Elvira, que obviamente la acompañé con el beneplácito como siempre lo hacía gracias al Escarabajo, mi fiel Volkswagen.

Nada hacía presagiar una pérdida. Yo para el 2009 ya estaba haciendo planes como entrar paulatinamente a la política, intentar entrar a nadar a mar adentro en la playa La Herradura o en Ancón y volver a jugar fútbol después de 08 años de ausencia a modo de una definitiva despedida a fin de darme la satisfacción que me retiré como debería hacerlo siempre: jugando.

Pero sobre todo también ya tenía planeado en despedirme de Amelia, una persona a la que quiero mucho por la manera cómo me ha reciclado mis ideales y pensamientos en la manera de ver positivamente la vida y aprovechar de las oportunidades que se le presenten sin temor alguno. Recuerden que el 26 de junio del 2000 tuve la fractura del fémur y la cadera, y no volví a caminar hasta después de año y medio.



En esos 08 años Amelia desempeñó un papel vital en mi recuperación espiritual, no cambiando mi manera y forma de ser, sino en perfeccionarlo; como lo suceden a muchas personas, como le sucedió por ejemplo a Elvis, cuando en sus inicios salvajemente cantaba que a todos los jóvenes los gustaba, pero que cuando regresó del ejército quedamos pasmados y atónitos de la manera en que cambio: dulzona y tranquila.

Elvis había perfeccionado su canto, sobre todo cuando su mamá –en pleno servicio militar en que estaba-, habría fallecido.

Pero bueno, volviendo a Amelia el distanciamiento ya hacia mella en ambos porque ya ni nos buscamos y ni nos llamamos por los proyectos particulares en la que ambos tuvimos en su momento, lo cual, no le encontraba sentido en estar juntos por lo que se me pasó la idea de despedirme y considerarla como una amistad lejana que de veces cuando, a las quinientas uno se pregunta: “¿qué será de la vida de fulano?”, como en muchas amistades suceden y relaciones suceden cuando ya no van en un rumbo junto o de interés común.

Regresando al tema de mi mamá, hasta Navidad todo fue normal, pero después conmemorar el nacimiento de Cristo, la situación iba cambiando rápidamente. De repente mi mamá se quedaba hasta las tres de la mañana en la sala y a veces la encontraba dormida, por lo que me tenía que poner fuerte para “rogarle” que se acostara. Pero con su genio nunca pude, ella a las 6 de la mañana ya estaba en pie para prepararme el desayuno, como siempre lo hizo en mis 50 años debido que nunca permitió que lo ayudara ni menos entrara a la cocina. Cosas de madre.


Pensaba que era un cansancio natural por las visitas y salidas que anteriormente realizó pero ya me puse a pensar y a la vez a preocupar que así no podía seguir. Para mala suerte siempre las chicas que hacían las labores domésticas no le duraban, y en algunas ocasiones hasta se “perdían” objetos de valor, por lo que con mi hermano ya estábamos estudiando una salida que no le afectara emocionalmente porque ella era muy sensible, un corazón tierno, una “abuelita” como cariñosamente muchos la llamaban en que con mirarla fijamente se me partía el alma por mi impotencia de no detener el tiempo, de no colmar a tiempo sus aspiraciones, de dejarla siempre sola por el INABIF y también por Amelia.

Me sentí atrapado y había que escoger, y escogí en regresar lo más temprano posible a casa o en recogerla temprano donde ella estaba, así pasaríamos más tiempo juntos. El celular fue una valiosa ayuda, siempre, en la mañana y en la tarde nos comunicábamos a fin de saber cómo estábamos o en hacernos mutuamente pedidos o encargos, porque mi mamá siempre se sintió útil hasta el final y me llamaba la atención en rehusarme a que me ayudase.

Pero, 2008 ya estaba en su etapa final, y en año nuevo con mi mamá y mi hermano nuevamente regresamos al mismo sitio en Miraflores donde almorzamos para Navidad. La situación fue diferente, mi mamá estaba mal y con las justas consumió lo que pidió, que fue poco.

A mi hermano se le ocurrió pasear en el distrito, pero mi mamá ya quería regresarse por lo mal que estaba y por los escalofríos que sentía. Nos tomamos dos fotos, que iban a ser las últimas estando en vida.

Ella de frente se acostó y yo velé por su sueño. Agua caliente le traje y con ello quedó tranquila mirando televisión hasta quedarse dormida.

Al día siguiente, 02 de enero normal se levantó, no sé si hizo un esfuerzo para aparentar que estaba bien, cosa que me lo hizo bien lo mismo que a mi hermano, o si verdaderamente en ese momento estaba bien.

Mi hermano partió a Ecuador donde en ese entonces trabajaba y mi mamá por última vez nos acompañó al aeropuerto el 04 de enero en la noche, pero al día siguiente se encontraba mal. Pensé que por ir a despedir a mi hermano el cansancio le hizo mella y se recuperaría, pero esperó que me fuera al INABIF para irse con la ayuda de don José (el que nos traía el almuerzo y la cena a la casa) a emergencia de la clínica Maisón de Santé para que la chequearan, porque tenía temperatura alta que no le bajaba.



No me llamó en todo el día al trabajo, y cuando lo llamaba a su celular no me contestaba, lo cual, ya me imaginé que estaba en emergencia y tenía que “volar” a Lima para verla.

Y así lo hice.

Cuando la vi estaba sentada y tranquila, sonriente en verme. Le habían sacado análisis de sangre y estaba a la espera de los resultados. Cuando el médico me lo mostró primero me hizo observar que en su sangre había más glóbulos blancos que los rojos y se tenía que realizar un segundo análisis de descarte.

Entre mí ya dije: “p…esto es cáncer…, leucemia”. Mi mamá me preguntó qué pasaba y le respondí que nada, que van a confirmar los análisis que le sacaron para descartar una enfermedad contagiosa como la gripe porcina que en ese entonces estaba de moda.

Habría que internarla y por primera vez firmé los papeles de autorización y los gastos respectivos para su efectividad, porque en anteriores ocasiones ella lo hacía por ser ex trabajadora y pensionista de la clínica.

Me fui a la casa porque iba a demorar su traslado a piso por el segundo análisis y porque ella me lo pidió, lo cual obedecí para su tranquilidad; total, estaba como en su segunda casa donde iba a ser bien atendida.

Solitariamente caminaba pensativo en la leucemia, pensaba que era un error del laboratorio y que iba a ser solo una advertencia, un susto que mi mamá lo iba a superar. Solo estaba pensando en Amelia, a fin de contarle, que me aconsejaba, pero miedo me dio por la reacción que ella podría tener conmigo por casi tres meses que no nos veíamos ni en hablarnos por el teléfono o en el celular. Solo en el internet hubo pequeñas “escaramuzas”, de la cual no le daba respuesta.



Así que decidí en no llamarla para no tener un doble dolor emotivo y solo atiné a poner el penúltimo disco de Elvis que grabó en 1976, cuyo contenido son canciones tristes, hasta quedarme dormido.

Fue el 05 de enero del 2008.

Al día siguiente temprano le levanté y fui a verla, ya estaba en un cuarto del segundo piso, donde un poco consternada le dijeron que tenía más glóbulos blancos que rojos, “¿qué era eso?”, me preguntó como para saber si sabía lo que iba a pasar, entonces vino el médico de piso y de frente le dijo que tenía leucemia, que a su edad no podían hacerle la quimioterapia y que solo con medicamentos que propia darle ESSALUD, había la esperanza de frenarle el mal, de estabilizarla, pero que el tiempo de vida que le quedaba iba a ser corto.

Solo con Ana (la hermana de mi cuñada María Elena), le dije lo que pasaba y le pide su apoyo para el traslado, lo cual, con la ayuda también de la asistenta social de la clínica y de un médico amigo de mi mamá iba a facilitar su hospitalización en el hospital Rebagliati.

Al llegar allá a las 7 y 30 de la noche, una odisea, emergencia había colapsado por la gran cantidad de pacientes que también esperaban ser hospitalizados, pero camas no había. Se tuvo que esperar hasta las 4 de la mañana para recién sea admitida mi mamá en un cuarto adicional hasta el quinto día en que pasó a piso.


Lo más penoso, la odisea comenzó casi de inmediato. Si bien mi mamá reaccionó positivamente a las primeras acciones médicas, hasta que en una ocasión la sorprendí sentada en el sillón con un mejor semblante, en el tópico de piso con urgencia me citaron para pedirme lo que nunca me había imaginado: sangre …. sangre para hacerle las transfusiones a fin de hacerle subir los glóbulos rojos.

Descorazonado salí hacia el INABIF preguntándome “¿de dónde ahora consigo sangre, quien me podrá donar?”, yo no podía hacerlo por los medicamentos que tomo, así que me dije: ¿cómo?.

Al llegar a la oficina, (mis compañeros de trabajo, Marilú, Jackeline y Jorge; no sabían nada aún de esto); seguía pensando, revisé mi libreta de teléfonos, mis contactos de internet y por último el directorio telefónico en mi celular donde el primer nombre que apareció fue Amelia.

Lo pensé media hora en llamarla o no, hasta que al final decidí hacerlo con el miedo a que me colgara la comunicación o me dijera no.

Me decidí hacerlo, la llamé y ella me contestó; rápidamente le conté lo que estaba pasando con mi mamá y le pedí que me ayudase en donar sangre.

La respuesta de ella fue inmediato que me dejó estupefacto.

(CONTINUARA)

Manuel Martínez Rosas

Periodista

CPP 2593

LIMA - PERU